Gabriela leía la sentencia en contra de Emiliano Mota, el compañero queda expulsado por haber dicho que si habrá una nueva revolución en México pero dentro de cincuenta años.
También por haber insistido que el compañero Francisco fue asesinado por andar con una mujer casada y no por el mal gobierno que ya lo traía en la lista negra, manchado con sus comentarios la trayectoria de nuestro camarada.
Por lo tanto ya no podrá participar en nuestras actividades y tampoco nos une con el algún compromiso, ideal o actividad.
Se ganó infiltrar en nuestro movimiento pero afortunadamente lo hemos detectado y le pedimos no volverse acercar a la organización porque entonces seremos drásticos.
Le pedimos abandonar la reunión y lo declaramos un vil traidor, un policía.
Emiliano Mota tomó su vieja mochila de campaña y se dirigió a la salida, atrás los gritos de fuera policía, fuera traidor.
Recordó que cierta noche haciendo guardia durante una toma de camiones en la lucha para que no incrementaran el pasaje del transporte urbano se le acercó Mario, y le hizo una pregunta inocente.
-Olle Emiliano, tú crees que nos tocará ser parte de la nueva revolución mexicana.
Y el contestó de la manera más sincera -no, tendrían que suceder muchas cosas para poder que se de una nueva revolución, no hay condiciones.
Mario volvió a preguntar -Entonces porque estamos aquí, si no habrá una nueva revolución.
-Estamos aquí defendiendo lo ganado por la revolución mexicana, por lo que lucharon nuestros antepasados.
Aquella plática pareció no tener trascendencia, sin embargo Mario lo platicó con otros camaradas y no les pareció la posición de Emiliano.
Fue comentado en una reunión, y lo anotaron como un punto pendiente de tratar.
En el caso de Francisco había sido asesinado hacía unos meses en una colonia popular, y era parte de las demandas de la organización, castigo para los asesinos, justicia para el camarada.
Se argumentaba que el gobierno lo había mandado a silenciar como era su costumbre silenciar a sus opositores.
Pero Emiliano había investigado un poco y se enteró que la noche que mataron a Francisco se encontraba durmiendo con una mujer, y el marido de ella los había sorprendido.
No tuvo tiempo de ponerse a Salvo y el esposo de la mujer lo mató a balazos, quedando el cuerpo tirado en la cubeta de una calle de terracería.
Ahí lo fueron a recoger y se denunció que fue el gobierno, porque Francisco había ido a esa colonia popular a una reunión con un grupo de personas.
Y así se manejó la noticia, y era una de las demandas dar con los autores materiales.
Eso también se anotó en contra de Mario y quedó pendiente de revisar.
El tema fue tratado por el comité general y concluyeron que Emiliano estaba en contra de la organización y debería ser expulsado.
Acordaron realizar una reunión donde estuviera el sentenciado y correrlo.
Y el día llegó y Emiliano no pudo defenderse porque no se lo permitieron.
Consideró que habían sido injustos con él, pero también tenía claro que no tenía sentido seguir ahí.
Y seguía pensando que si habrá una revolución mexicana pero dentro de muchos años, muy distinta a la ocurrida y que no sirvió para nada.
Los mexicanos seguimos siendo nacionalistas y eso habrá de contar con quienes viven en los Estados Unidos, apuntaba.
Porque no hemos olvidado que nos invadieron y nos quitaron medio territorio, analizaba.
Lamentaba que sus ex camaradas hayan tomado mal las cosas porque sus acusaciones estaban fundadas en hechos falsos.
Así menos se iban a construir condiciones para una nueva revolución.
Tenía veinte años de militar en aquella agrupación, había Sido de sus talleres de lucha de clases.
Compartía la propuesta de
Gramsci acerca de la toma del poder, del Estado, es necesaria como así también constituir uno nuevo,
Crear las condiciones para esa toma del poder que siempre utiliza métodos violentos.
Por ello considera que un grupo debe ser dirigente antes de lograrlo, es decir, debe ir construyendo su hegemonía, articulando consensos y dirigiéndolos.
En el terreno los obstáculos son demasiados pero se deben vencer.
Importante la cultura popular, aprenderla e impulsarla, ser parte de sus mitos y leyendas, de sus héroes.
Pero también construir otras figuras en el imaginario del pueblo, en su cotidianidad.
Por ejemplo el pueblo mexicano con su virgen de Guadalupe, con su Pancho Villa, su Emiliano Zapata, su Felipe Angeles, su Benito Juárez.
El lenguaje y los pueblos indígenas, la patria de Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y su resistencia ante los Españoles.
Antonio Gramsci y su propuesta sería sentar las bases de un partido de masas, que representara a campesinos.
Analizaba como Gramsci define sociedad civil “como el conjunto de organismos vulgarmente llamados privados que corresponden a la función de hegemonía que el grupo dominante ejerce en toda sociedad.
Su lucha no terminaba aquí, solo una mala experiencia, buscaría la forma de aglutinar un grupo de hombres y mujeres con la convicción de construir un nuevo México, siempre los hay.
Siempre debe morir lo viejo para que surja lo muevo, aunque recordó que Antonio Gramsci fue víctima del facismo de Benito Mussolini.
Cuando esté tomo el poder en Italia se fue a la clandestinidad pero lo apresaron y murió aislado en la prisión.
De acuerdo a la historia fue arrestado en 1926 y después de once años de malos tratos y confinamiento, durante los cuales no volvió a ver a su esposa ni a sus hijos, murió en 1937.
Para Emiliano los hombres ejemplo eran los hermanos Flores Magón, principalmente Ricardo, el revolucionario entre los revolucionarios.
Ricardo Flores Magón quien en 1892 participó en los disturbios estudiantiles en contra de la tercera reelección de Porfirio Díaz en la presidencia de México, y colaboró como periodista en el periódico de oposición El Demócrata, dirigido por Joaquín Clausell.
El mismo que mataron los gringos el el 21 de noviembre de 1922 en un calabozo.
Ell ideólogo precursor de la Revolución mexicana, y del movimiento revolucionario del Partido Liberal Mexicano (PLM). Flores Magón planteó su pensamiento político principalmente en artículos publicados en periódicos como El hijo de El Ahuizote y Regeneración, esta última publicación inspiró múltiples sublevaciones obreras contra la dictadura del General Porfirio Díaz.
Pero también sabía que aquella expulsión traía la amenaza del ajusticiamiento, y esos no eran ex camaradas sino enemigos declarados.
Algo tan estúpido pero real.



