” No ha sido fácil que esté emblemático
reciba hoy las palmas y laureles, fue necesario contar con un buen y el mejor ” Jinete” Don Lino Wenceslao Lavariega (q.e.d).
” Hoy EL JINETE Melitón Lavariega, sigue cabalgando al frente de la cantina más tradicional y emblemática de Oaxaca.
Armando CHÁVEZ- ARMANDO NOTICIAS AGENCIA
La legendaria cantina El Jinete, se coloca en la capital oaxaqueña como un lugar seguro, libre de acoso y violencia a mujeres, por ello fue distinguida por el gobierno.
En ceremonia oficial, recibió el reconocimiento de ” Mujeres Seguras” en Restaurantes y Bares de Oaxaca Ángel Farid Lavariega Torres nieto, del propietario de “El Jinete”, Melitón Lavariega.
Y es que “El Jinete” es un refugio en donde encuentras la buena botana, los buenos tragos y un lugar seguro para las mujeres además de ser una leyenda, en la que se puede respirar el paso del tiempo.
Aquí puede disfrutar de lo más clásico de la gastronomía oaxaqueña como el verde de espinazo, amarillo, caldo de res, y los biuses famosos por su sazón casero.
Pero lograr que está emblemática cantina en Oaxaca, reciba hoy las palmas y laureles, no ha sido fácil, fue necesario contar con un buen y el mejor ” Jinete” Don Lino Wenceslao Lavariega ( d.e.p). quién en sus años mozos, al trabajar como empleado se fijó la meta de ser propietario de esta cantina, cuyo establecimiento estaba en la calle de Colón.
Vendría el cambio de dirección, a la calle de JP García 805, entre Arista y Nuño del Mercado, en pleno corazón del barrio de La Chinapara darle el sello de El Jinete y que le distingue hasta hoy.
Vendría entonces el relevo de “Jinete”, está vez Melitón Lavariega, quién con una visión nueva, pero sin perder la esencia, el sello que le caracteriza y que le permite ser la cantina más legendaria de Oaxaca.
Alguna vez Salvador Novo bautizó a las cantinas mexicanas como “templos de dos puertas”. Este sobrenombre implica una cierta sacralidad por ningún motivo exagerada de los muchos espacios, tanto físicos como simbólicos, que es una cantina en México; se trata lugares de esparcimiento y socialización, pero también de una especie de refugio del mundo exterior cuyo espíritu está arraigado hasta la médula en sus antojitos, sus bebidas, su música y sus asistentes asiduos, eso es en Oaxaca la legendaria cantina EL JINETE.



